Delito de dopaje

Compártelo!

     Introduccion sobre el dopaje

Durante años, hemos podido comprobar cómo han saltado a la luz pública los casos de grandes deportistas que han sido sancionados por doparse (como por ejemplo Lance Armstrong, María Sharapova o Maradona).

Pero no solo el dopaje se da solo en el alto rendiiento, sino que con el incremento de la práctica deportiva entre la población en general (con disciplinas como el fitness o el auge de las competiciones y carreras populares), cada vez es más frecuente ver a deportistas no profesionales o incluso a personas que practican el deporte por recreo consumir sustancias que mejoran o incrementan su rendimiento.

Ello ha tenido como consecuencia una preocupación del legislador por la salud de los deportistas (profesionales, amateurs o por recreo), regulando  en el Código Penal español un tipo específico para el dopaje.

En este artículo, expondremos dónde se regula el delito de dopaje actualmente, para  posteriormente hacer un análisis de dicha regulación y poner de manifiesto qué consecuencias tendría para los implicados.

delito de dopajeMarc Schäfer

    1.- El dopaje en el C´ódigo Penal Español

La actual regulación del delito de dopaje en el derecho español la encontramos en el artículo 362 del Código penal[1], que establece lo siguiente:  

«1.- Los que, sin justificación terapéutica, prescriban, proporcionen, dispensen, suministren, administren, ofrezcan o faciliten a deportistas federados no competitivos, deportistas no federados que practiquen el deporte por recreo, o deportistas que participen en competiciones organizadas en España por entidades deportivas, sustancias o grupos farmacológicos prohibidos, así como métodos no reglamentarios, destinados a aumentar sus capacidades físicas o a modificar los resultados de las competiciones, que por su contenido, reiteración de la ingesta u otras circunstancias concurrentes, pongan en peligro la vida o la salud de los mismos, serán castigados con las penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio, de dos a cinco años.

2.- Se impondrán las penas previstas en el apartado anterior en su mitad superior cuando el delito se perpetre concurriendo alguna de las circunstancias siguientes:

1ª Que la víctima sea menor de edad.

2ª Que se haya empleado engaño o intimidación.

3ª Que el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad laboral o profesional».

     2.- Análisis del precepto

     2.1.- ¿A quién se castiga?

Se castiga al entorno del deportista cuando se empleen métodos dopantes que puedan poner en peligro la vida o la salud del mismo. Se intenta evitar que dicho entorno lo incite a realizar o colaborar en prácticas dañinas para su persona.

     2.2.- Bien jurídico protegido

El bien jurídico protegido en este delito es la vida y la salud de los deportistas en la práctica del deporte, y no proteger la pureza de la competición deportiva. Lo que se castiga aquí realmente es la acción generadora de un peligro que se traduzca en una lesión.

     2.3.- Conducta típica

Afecta a una serie de personas concretas, los deportistas, y se exige que se ponga en peligro su salud o su vida. Por tanto, realizan esta conducta típica los que, sin justificación terapéutica, prescriban, proporcionen, dispensen, suministren, administren, ofrezcan o faciliten a los diferentes deportistas sustancias o grupos farmacológicos prohibidos, así como métodos no reglamentarios, destinados a aumentar sus capacidades físicas o a modificar los resultados de las competiciones.

No se ha tipificado la conducta de incitación al consumo o utilización de las sustancias dopantes, grupos farmacológicos o métodos. Tampoco podrían ser castigados los actos preparatorios de conspiración, proposición, provocación o apología de este delito.

delito de dopajeHans Reniers

     2.4.- Delito común y de peligro concreto

Común en el sentido de que no es necesario que se de en el autor ninguna característica especial, puede serlo cualquiera.

Cuando nos referimos al peligro concreto, a diferencia de los delitos de droga que son de peligro abstracto, en el peligro concreto lo que se persigue no es un comportamiento genérico asociado al dopaje que genere un peligro potencial para la salud, sino una concreta actividad dopante que ponga en peligro concreto la vida o la salud de un deportista.

     2.5.- Sujeto pasivo

Cabría hacernos una pregunta: ¿puede ser cualquier deportista? La respuesta nos la da el propio artículo al establecer que los sujetos sobre los que debe recaer la conducta típica son deportistas federados no competitivos, deportistas no federados que practiquen el deporte por recreo o deportistas que participen en competiciones organizadas en España por entidades deportivas.

     2.6.- Objeto material del delito

Estaría compuesto por las sustancias o grupos farmacológicos prohibidos que aumenten las capacidades físicas de los deportistas o modifiquen los resultados de las competiciones, y que por su contenido, reiteración de la ingesta u otras circunstancias concurrentes, pongan en peligro la vida o la salud de los mismos.

No se han incluido en el precepto aquellas sustancias que aumenten las capacidades psíquicas de los deportistas, de gran influencia en el resultado de muchos deportes.

Para determinar qué sustancias o grupos farmacológicos están prohibidos, habría que acudir a la lista de las mismas que proporciona el CSD de forma periódica.

Thought Catalog

     2.7.- Tipo subjetivo

Podemos afirmar que es un delito doloso. Es decir, el autor del delito tiene que ser consciente de que con su modo de actuar se está poniendo en riesgo la vida o la salud del deportista.

 

     3.- Sujetos Implicados

En la práctica del dopaje, pueden intervenir básicamente dos personas: una persona que proporciona o suministra la sustancia y otra que la consume. En este punto vamos a analizar la responsabilidad en que incurriría cada una de ellas.

     3.1.- El consumidor

Empecemos por la segunda de las personas aludidas anteriormente, es decir, aquella que consume sustancias prohibidas con el objetivo de incrementar sus capacidades físicas.

El deportista que consume sustancias dopantes jamás podría ser condenada por un delito de dopaje[2], aunque lo haga conscientemente y con pleno conocimiento de las posibles consecuencias graves que para su salud conlleva el consumo de las sustancias dopantes. Esto es así porque aunque es cierto que se pretende proteger la salud del deportista, esta protección es frente al ataque de terceros, y no contra el ataque del propio deportista a sí mismo.

Cuestión distinta es aquel deportista consumidor de sustancias dopantes que a su vez participe o sea autor de un delito de dopaje sobre un tercero. En estos casos, sí que podría ser condenado como autor de un delito de dopaje.

     3.2.- El suministrador

Si hemos llegado a la conclusión de que quien consume los anabolizantes queda exento de cualquier responsabilidad penal, distinto es para los encargados de suministrar o proporcionar las sustancias.

Empecemos por acotar la figura de la persona que proporciona las sustancias. En la redacción del artículo del dopaje se castigan acciones como prescribir, ofrecer o facilitar sustancias, pero no se hace referencia a la introducción de las mismas en el cuerpo del deportista. Además, el delito hace clara referencia al entorno del deportista, por lo que no solo serán responsables penalmente de este delito los médicos, entrenadores, fisioterapeutas y demás personal relacionado (que serán los autores más probables al estar en contacto con el deportista), sino que podrá castigarse por este delito a cualquier persona que facilite la llegada de este tipo de sustancia a los deportistas sin justificación terapéutica.

Sin embargo, pese a que puede ser responsable cualquier persona, se han querido establecer una serie de sanciones específicas relacionadas con las profesiones que rodean al entorno del deportista, como pueden ser inhabilitaciones específicas para determinados empleos.

De todo lo anterior podemos afirmar que cualquier persona que sin justificación terapéutica prescriba, proporcione, dispense, suministre, administre, ofrezca o facilite este tipo de sustancias a deportistas, puede ser sujeto activo del delito, y por tanto no es necesario que se trate de un médico o que mantenga con el deportista una relación profesional.

En lo que respecta a la posesión de estas sustancias dopantes, la simple tenencia de las mismas no constituye delito como norma general. No obstante, hay que tener en cuenta que esta atipicidad de la tenencia se refleja sobre todo en los médicos y farmacéuticos, profesionales que pueden prescribir los productos con capacidad dopante. Esta cláusula de atipicidad no podrá proyectarse para aquellas personas que carecen de capacitación profesional para realizar una valoración terapéutica de los productos y sus efectos.

Si te ha gustado este artículo y quieres más información gratis de derecho deportivo haz click aqui y únete.

____________________________________________________________________________________

[1] Puedes consultar el texto íntegro del Código Penal pinchando aquí.

[2] Siendo indiferente que sea el propio deportista el que se autoadministre las sustancias o métodos dopantes, o bien éstos sean proporcionados por un tercero con o sin su consentimiento.


Compártelo!

Written by Alberto Díaz

Abogado ICAMálaga. Título de Experto en Derecho Deportivo. Socio de la Asociación Andaluza de Derecho Deportivo.

Website: http://www.dihuris.es

Deja un comentario

Specify Facebook App ID and Secret in Super Socializer > Social Login section in admin panel for Facebook Login to work

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!